
La Mesa Grande.
Tienen los sueños una función importante en la vida de las gentes. A veces premonitorios, a veces crípticos y misteriosos, apariciones caprichosas, con una que otra pesadilla. Me ocupan los que sirven de inspiración, los que marcan camino y alimentan la motivación. Parte de su encanto es lo remoto, lo difícil, en ocasiones imposibles. Esas gestiones quijotescas que le dan sentido a la vida, alentando que lo mejor es posible. El ideario con que alimentamos la esperanza.
Me atrevo a decir que muchos aspiramos hacer de sueños realidades. Cuando alguno y en alguna medida se logran, el regocijo es inmenso. Pero es un fenómeno menos frecuente pues la sueños tiene esta voluntad de permanecer distantes y menos accesibles.
Existen unos pocos, muy pocos, que hacen sus sueños realidades y ese fue precisamente el sentir que tuve la tarde que fui al El Pretexto. Digamos que ir a cenar es un buen motivo, lo que transcurrió cualifica como una experiencia que va mucho más alla de la comida. El Pretexto reclama ser la primera y única granja organica, alojamiento, mesón gastronómico y centro de sanación con clases de yoga y masajes. Un lugar de inmersión total al que llegamos a ser parcialmente inmersos en la Mesa Larga.
Antes de llegar à la mesa, resulta pertinente apuntar el viaje que requiere adentrase al interior por expreso hasta el centro de la Isla en Cayey y tomar caminos secundarios para llegar a una cúspide encantada donde se localizan las facilidades de Pretexto. Con la suerte de un día luminoso de cielos despejados y de esa temperatura invernal que se da en la altura del tropico que es imposible describir.
El Pretexto es muchas cosas; es el hogar y residencia de Cristal Diaz, gestora de una fusión innovadora; una joven empresaria con solida preparación academica en asuntos de mercadeo que se topó con la gastronomía, dando un giro hasta llegar a esta finca donde los sueños comienzan a concretarse. “ Por mas de 20 años he estado viajando y comiendo a través del mundo, me ha dado una perspectiva de lo que mi Isla hogar tiene que ofrecer. Premitame presentarle a Puerto Rico desde la perspectiva de una amate de la comida.”
El Pretexto conjuga un inmenso respeto de Cristal por esta tierra y una pasión por lo que produce, junto con un paladar inquieto, curioso y un sentido de empresa con una ofreta de exquisita calidad. En el lugar se cultivan una diversidad de frutas, vegetales y especies con el mayor respeto por la agricultura orgánica, hay gallinas ponedoras y planes de ovejas de leche para hacer yogurt. Aquí el concepto de la granja a la mesa obtiene un sentido absoluto de inmediatez pues se transporta a mano de la tierra a la cocina. Más fresco imposible.
Pruebas de ello es la expericia gastronómica, a lo que fuimos. Los 14 comensales fuimos conducidos primeramente por la facilidades y cultivos que ocupan tres cuerdas y media en la altura de Cayey, en medio de la majestuosa Cordillera Central. Bendecidos todos con una puesta de sol, de esas que hacen inevitable el idilio tropical. La convocatoria es dos veces en semana, estrictamente sobre reservaciones.
El Pretexto se acoje a la premisa que la comida es un bien a compartir y se suscribe a la misión de crear un espacio para que la gente comparta en un ambiente acogedor. En una mesa comun se sientan los comensales a compartir, como en los tiempos en que la mesa era un ritual social. El ambiente es casual, se cocina al fuego abierto, con énfasis en lo local y más. fresco de la estación, celebrando los ingredientes de la tierra.
El desfile de platos de esta occasion fue dejando en el paladar de esas huellas imposibles de olvidar, la remolacha con cebollines en viagreta con toque de mostaza y queso de cabra, la sencillez de la calabaza al horno con aceite de oliva sobre yogurt con tahíni, el mero sobre un majado que cada bocado llevaba al cielo, para culminar con un bizcocho de almendras con frutas que sello la suerte.
El regreso de la altura tiene el dejo de esa alegria que se deriva del gusto y la impresion de que uno ha sido objeto de algo muy especial, el gozo de unos sueños que se hace realidad.
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Copyright por José M. Umpierre. Foto de la Mesa Grande por el autor.