Burundanga de Zocotroco
José M. Umpierre

El recuerdo de la matanza de Tlatelolcoo, junto con una desigualdad que todavía me afecta.
La violencia se he convertido en el tema del momento, no qué sea asunto nuevo; su sombra es tan viaja como la Biblia y el viento. La agresión es parte de la historia de la humanidad, como lo es su vinculo inevitable con la ira y el coraje.
No me pienso violento, mi recuerdo de pelea a puños terminó en una bochornosa derrota a lo 14 años en que descubrí no era mi particular aptitud. En mi formación median ideas, experiencias y encuentros con autoridad que han ido cincelanto mis convicciones y carácter, como no. El ensayo El Puertorriqueño Dócil fue piedra angular, como lo fueron dos años de estudio en México al principio de la decada de los 1970, cuando quedaba fuerte el recuerdo de la matanza de Tlatelolcoo, junto con una desigualdad que todavía me afecta.
Tuve mi tiempo de aspirante a radical alineado y atravesé los desencantos de una intolerancia excluyente que me llevaron a mi condición inalienable de neurótico realengo. Severamente crítico, autocrítico, solitario y desafiliado, virtudes con las que me toca lidiar; no presumo de ello y aúnque me consta que we mellow with age, es dificil deshacerse de los rasgos de carácter.
Defiendo sin timidez que en un mundo ideal, el único coraje que se justifica es la indignación, el sentimiento que provoca presenciar el abuso. Reitero que, a pesar de ya casi 8 décadas, no he renunciado al idealismo y , a pesar de tanta evidencia,sigo alentando sueños e ilusiones de que el futuro puede ser mejor. Me siento pacífico con vencido de la virtud es de diálogo, pero reconozco que hay condiciones de atropello que ameritan confrontaciones. También pienso que la guerra es la negación de la razón y que sus consecuencias son nefastas, pero no puedo negar que hay condiciónes y situaciones que ameritan acciones enérgicas.
No me gustan los armas, los que tengo son todas blancas y las uso para hacer cortes en la cocina, de fuego para nada y la Segunda Enmienda de la Constitución Norteamericana, quiza tuviese algún sentido en 1776 hoy día esta íntimamente asociada a la regularidad de tiroteos y balaceras alla y aca. Sin embargo, median excepciones: la ONU propone que los Estados deben abstenerse de recurrir a la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra forma incompatible con los propósitos de la ONU.
Conforme al artículo 51 de la Carta, los Estados tienen el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva si ocurre un ataque armado contra ellos.

Conforme al artículo 51 de la Carta, los Estados tienen el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva si ocurre un ataque armado contra ellos.
El derecho internacional y la ONU no reconocen un “derecho” explícito de grupos insurgentes o movimientos de liberación para usar la lucha armada, aunque existen contextos específicos (como la autodeterminación de pueblos colonizados). Sin embargo, la lucha armada debe respetar el derecho internacional humanitario y los derechos humanos.
La autodeterminación de los pueblos es un principio fundamental del derecho internacional que reconoce el derecho a decidir libremente su estatus político y a perseguir su desarrollo económico, social y cultural. Este principio está consagrado en varios instrumentos internacionales, incluyendo la Carta de las Naciones Unidas (artículos 1.2 y 55) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
La Resolución 2625 (1970) de la Asamblea General de la ONU (Declaración sobre principios del derecho internacional) reconoce que los pueblos sometidos a dominación colonial, ocupación extranjera o regímenes racistas tienen el derecho legítimo a luchar por su independencia. La comunidad internacional y la ONU generalmente promueven la solución pacífica de los conflictos y el diálogo político como vía preferente para ejercer el derecho a la autodeterminación.
Aquí el ejercicio de autodeterminación se manifiesta en una seríe de consultas que han sido totalmente inconsecuentes y el curso de los resultados denotan un distanciamiento progresivo de las fórmulas colonialistas y la pérdida de apoyo de la estadidad. Otra de las razones que abonan al pantano de inmovilidad, junto con la indiferencia de Congreso de tomar algún acción resolutiva.
A título personal a la lucha armada no le encuentro posibilidades, primero por la desigualdad de fuerzas, segúndo porque los condiciones de clandestinaje son im posibles cuando es tamos tecnológicamente intervenidos y tercero, porque permanecemos dividídos en cuanto a la magnitud de abuso que se nos otorga como territorio no incorporado, donde muchos ven al invasor como benefactor. Pero, las cosas cambian y el curso de una historia que retrocede son gotas que siguen llenando el cántaro.

Los Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump he dado un giro al autoritarismo, con una militarización galopante, el despecho de los derechos humanos y la vuelta al imperialismo.
Queda claro que los Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump he dado un giro al autoritarismo, con una militarización galopante, el despecho de los derchos humanos, la forma republicana de gobierno y la vuelta al imperialismo. El caso presente con la situación de Venezuela lo hacer patente, con la consecuencias directa e inmediata de que la Isla de Puerto Rico ha sido ocupa do otra vez como bastión militar y puente estratégico para la campaña contra la República Bolivariana.
Aquí recien voló el Secretario de Guerra Hegseth para ser recibido con placemes por la gobernadora, comienzan a verse aviónes de guerra y la ocupación de la bases que fueron abandonadas anteriormente. Con el repudio evidente de un sector de la sociedad civil, que en su momento se puso los pantalones largos para lograr el desalojo de Culebra y luego Vieques.
La nueva invasión, sin que medie algún tipo de consulta con la voluntad de los ciudadanos de esta Patria, constituye otra afirmación burda de poder metropolitano y evidencia de la impotencia de esta étnia ante los poder es plenarios del Congreso. Otro retrato del trato que se nos otorga. Ante ello, algunos argumentan que mejor los yankis que los chinos o los rusos, que también andan merodeando.
Triste situación que otra vez apunta al menor de los males. Hasta cuando hemos de vivir abrazados a lo posible en vez de lo deseable. Repito, los condiciones a mi entender no lo viabilizan un levantamiento, pero de que estamos sometidos a la dominación colonial, la ocupación extranjera y regímenes que disponen de nuestro espacio como mejor les conviene, eso también es un hecho objetivo.
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